Es el fenómeno más novedoso en
la política mexicana y la última exportación
de Estados Unidos a nuestro país. Se denominan consultores
políticos, un híbrido profesional en política,
mercadotecnia y comunicación, quienes conforman un mercado
político global emergente donde México aparece,
hoy por hoy, como el sitio más atractivo.
Esta año, la oferta de la consultoría
estadounidense se ha duplicado y siguen llegando a México
para incorporarse a las actividades proselitistas en todo los
niveles.
¿Por qué? “Sin lugar a dudas
México es un mercado muy atractivo para la consultoría,
está lleno de elecciones, muchas para alcaldes, es bueno
y muy novedoso para aplicar técnicas”, afirma Mario
Elgarresta, presidente del Centro Interamericano de Gerencia de
Campañas Políticas, con sede en Miami quien junto
a Carlos Escalante y por supuesto el experimentado maestro Ralph
Murphine, fundador de ese Centro, son los consultores extranjeros
especialistas en América Latina.
Un profundo trabajo realizado por Fritz Plasser,
Director del Centro de Investigación Política Aplicada
de la Universidad de Innsbruck, Austria, patrocinado por la Fundación
Konrad Adenauer, revela las razones internas y externas para que
los profesionales de campaña busquen nuevos clientes fuera
de Estados Unidos. Las primeras:
El agotamiento del mercado nacional. De 250 empresas
especializadas a principios de los 90’s, hoy suman más
de 3 mil.
La caída en los ingresos de las empresas
de consultoría estadounidense por concepto de campañas
que pasó de 90 por ciento a menos de 60 por ciento.
La posibilidad de obtener no sólo ingresos,
sino tambien contratos muy promisorios y lucrativos después
del compromiso político inicial.
El ciclo electoral estadounidense que no registra
procesos federales en años impares, precisamente cuando
se da la salida masiva de consultores en busca de nuevos horizontes.
El prestigio que representa haber asesorado campañas
en el extranjero, especialmente presidenciales.
La búsqueda de aventuras políticas,
experiencias culturales y hasta el interés por cierta sociedad
o lengua, que en mucho caracteriza a los denominados expertos
de área.
Y, para los consultores “superestrellas”
de muy alto perfil mediático, como James Carville o Dick
Morris, la oportunidad de obtener trabajo, dado que en Estados
Unidos, su propia fama disuade a los candidatos de contratarlos.
Sin embargo no son infalibles. Por desconocimiento
del endémico mercado electoral mexicano. James Carville,
ex asesor del Presidente Bill Clinton, reconoció hace poco
que se equivocó al aconsejar a Francisco Labastida durante
el debete televisivo en que se mostró víctima de
los ataques lanzados por Fox, cuando en México -a diferencia
de EU- eso provocó una estrepitosa caída de puntos.
Mientras que su colega Dick Morris, asesor de Bill Clinton y luego
consultor de la campaña de Vicente Fox, tuvo enorme éxito.
La participación de la consultoría
internacional no se limita exclusivamente a estrategias y operación.
Mario Elgarresta –quien tambien arriba a México en
esta temporada para asesorar campañas-, calcula que en
los últimos dos años, el Centro Interamericano de
Campañas Políticas, el único de esta especialidad
con habla hispana, ha preparado en sus seminarios a más
de mil candidatos y cuadros de todos los partidos bajo los modelos
y conceptos de la mercadotecnia y consultoría estadounidense.