La camioneta Van color vino del candidato a la
presidencia Ricardo Noboa está flanqueada por dos guardaespaldas
que portan intercomunicadores. Detrás, otros dos hombres
montan guardia desde Vitara blanco. La reunión, en el 1222
de la avenida González Suárez, ha tomado ya toda
la mañana de ese martes 27 de junio. De pronto, pasada
la una de la tarde, salen Noboa, Mario Elgarresta y otro personaje.
Suben a la Van y parten a gran velocidad, seguidos muy de cerca
por el Vitara.
Días antes, Noboa había admitido
que Elgarresta colaboraba en su campaña: “Es un hombre
de bien. Es uno de mis asesores, sin cobrar un solo centavo”.
Pero fuentes más cercanas a Elgarresta confirmaron a 15
DIAS que en verdad él es el estratega de Noboa, y que un
asesor de tal prestigio internacional estaría cobrando
de 100 a 200 mil dólares por campaña.
Elgarresta se negó a confirmarlo o afirmarlo.
Es más, se opuso rotundamente a una entrevista porque –según
explicó un colega suyo- uno de los requisistos de un buen
consultor político es no tornarse en una figura pública,
sino mantener un “low profile” o bajo perfil público,
como dicen ellos.
Pero tambien porque –dice la misma fuente-
Elgarresta acusa un extraordinario recelo hacia lo público,
sobre todo desde que se desató hace un año una “polémica
de una sola vía”, mantenida por el periodista Martín
Pallares desde su columna “La Chimenea”, del diario
HOY. Así, el consultor político consideró
que una entrevista en los actuales momentos “no era oportuna”.
A pesar de sus esfuerzos, Mario Elgarresta ya
no es una figura desconocida, al menos tanto como él lo
hubiera deseado: es un consultor radicado en Quito (según
la guía mundial de consultores políticos), desde
donde brinda servicios profesionales a nivel nacional e internacional.
Está casado con la joven guayaquileña María
del Rosario Jiménez, con quien tiene una niña de
cinco años
Elgarresta vive más de diez años
en Ecuador, desde que el entonces socialcristiano Sixto Durán-Ballén
lo contrató en Miami luego de la derrota de León
Febres-Cordero, en la primera vuelta de 1984. Se enamoró
entonces de este país.
Un “Látigo” de éxito
Este hombre nacido en Cuba, que dice haber huido de una dura “persecución”
castrista, se instaló en Miami. Allí inició
una exitosa carrera de consultor electoral que le ha llevado a
estar entre los 20 estrategas de campañas más exitosos
del mundo, según el reporte de 1995 de la Asosiación
Americana de Consultores Políticos que preside el mítico
Ralph Murphine.
Elgarresta es considerado uno de los mejores
“estrategas de ataque”. Experto en levantar campañas
alicaídas por la efectividad de sus métodos, su
rigurosidad profesional y la disciplina cuasi militar en su trabajo,
se ganó el apodo de “Látigo”.
Colegas allegados y opositores le admiran profesionalmente. Le
adjudican una notable inteligencia táctica para la estrategia,
y una gran capacidad de organización para lograr sus objetivos
de campaña.
Al parecer, su primer gran golpe lo dió
en Estados Unidos, al lograr el triunfo del partido republicano
en el Estado de la Florida, tradicionalmente apegado a los demócratas.
En ese entonces fue director ejecutivo de la campaña hispana.
En su libro “Campañas Electorales” cuenta:
“Yo dirigí la producción de los “spots”
de TV orientados al segmento cubano-americano, con los temas de
interés para este segmento específico y con testimonios
realizados en las calles de Miami por cubanos-americanos. Los
resultados fueron asombrosos: Ronald Reagan ganó el voto
cubano-americano por más del 86% de la votación.
Entre Quito y Caracas
Desde el triunfo de Febres Cordero (1984), Elgarresta formó
parte del equipo asesor del gobierno. Luego pasó a dirigir
la campaña para la diputación de Jaime Nebot, en
1990. Su estrategia tuvo tal éxito que el socialcristianismo
controló el Congreso.
En 1991 preparaban la campaña presidencial de Nebot cuando
Elgarresta abandonó el equipo, debido a discrepancias con
Carlos “Charlie” Pareja, según relata en su
libro.
El rompimiento definitivo entre socialcristianos
y Elgarresta se dió. El consultor tomó sus maletas
y viajó a Caracas. Pero hasta allá fueron las huestes
sixtistas para recontratarlo. La campaña para la presidencia
estaba al rojo vivo y Sixto, que había iniciado con un
56% de intención de voto, cayó al 31%, provocándose
un virtual empate con Jaime Nebot. La decisión casi deseperada
de ubicar a Elgarresta se produjo cuando tres asesores contratados
por una de las hijas de Sixto fueron despedidos.
“La contratación de Elgarresta provocó
recelo entre la gente de Sixto”, recuerda Carlos Vera, Director
de Comunicación de esa candidatura y luego Ministro de
Información. Hubo quienes consideraban que, por haber trabajado
con Nebot, Elgarresta era una especie de infiltrado. Aunque también
se pensó que, por esa misma condición, él
aprovecharía las debilidades de Nebot. “Ni lo uno
ni lo otro. Elgarresta se portó como todo un profesional”,
enfatiza Vera.
La contratación dió sus frutos.
Uno de sus colegas consultores lo comenta: “ Sin Elgarresta,
Sixto perdía”. Como perdían también
los diputados Marcelo Santos y Freddie Bravo, entre otros conservadores
a los que asesoró el cubano-norteamericano.
La relación con Dahik
Con el triunfo de Durán Ballén, el consultor pasó
al equipo asesor del vicepresidente Dahik. Un año más
tarde, Elgarresta, otros consultores y personajes como el propio
Dahik, Jamil Muhuad, Ana Lucía Armijos, Henry Raad, Raúl
Vallejo y Ralph Murphine cofundaron el Instituto Latinoamericano
de Política Aplicada (ILPA), del cual es ahora su Director
Ejecutivo.
Desde ese puesto ha dirigido cursos de entrenamiento
y seminarios para políticos, realizado proyectos de investigación
política y colaborado con partidos políticos y organismos
públicos y privados. El ILPA edita tambien las obras de
John Napolitan –el mejor consultor del mundo- para Latinoamérica.
Su trajinar profesional valió a Elgarresta
el ganarse muchos amigos de las más disímiles tendencias:
desde el alcalde Mahuad al socialista Enrique Ayala, entre muchos
otros.
Pero, como señalan algunas amistades suyas
entrevistadas por 15 DIAS, él es un hombre marcado por
la persecución. La insistencia de acusaciones que consideran
un “delito”prestar servicios le ha obligado a mantener
a toda costa su “low profile”: si en una reunión
se encuentra con un amigo que es personaje público, evita
manifestar su relación; así mismo, sus amigos y
clientes tienden a negar que lo son.
Quizá, en medio de todo está su
cercana amistad con el vicepresidente. Algunos creen que vincularse
a Elgarresta es vincularse a Dahik. Pero, ¿cómo
es en realidad el lazo que los une?
Personas consultadas coinciden en que Dahik toma
muy en cuenta los criterios de Elgarresta, incluso para asuntos
menos profesionales. Sin embargo –aseguran-, su relación
con Durán-Ballén no es muy fluida, aunque el presidente
le consulte a menudo.
Eso sí, el BMW rojo de vidrios ahumados
de Elgarresta tiene prioridad de entrada en la casa presidencial
(como “funcionario de la vicepresidencia”), según
orden dada al jefe de la Escolta por el jefe Militar, el 5 de
febrero de 1995.
¿De qué se acusa a Elgarresta?
“De nada. Pienso que es un gran profesional. Lo que llama
la atención es que en Ecuador todo el mundo niegue que
le paga por servicios profesionales, desde el vicepresidente hasta
el candidato Noboa. No creo que sea un pecado que un asesor cobre
su plata.”, dice el periodista Martín Pallares.
Otras acusasiones contra Elgarresta –que
no han podido probarse son que lideró la campaña
“sucia” contra políticos y el Congreso en la
Consulta Popular; que aplicó “técnicas hábiles
pero no éticas” contra Rodrigo Borja durante la campaña
electoral de 1984; …y que manipula al vicepresidente. Al
respecto, Jaime Durán Barba, de Informe Confidencial, expresa:
“Todo puede ser, pero resulta una chagrería pensar
que alguien pueda manipular a Dahik, una de las mentes más
brillantes de este país”.
Elgarresta sí se ha inmutado por su “pólemica”
relación con el gobierno. Su condición de extranjero
aunque tenga influencias en el poder le hace sentirse inseguro.
Al parecer, espera solo la finalización del régimen
para salir del país en busca de más tranquilidad.
Este típico cubano, risueño, amable
y elegante es un buen degustador de café. Suele preparárselo
personalmente a sus amigos. Es tambien un bromista connotado,
que no pierde oportunidad para hacer sus chanzas hasta con el
propio Dahik. Se enorgullece, empero, de saber decir las cosas
directamente, sin rodeos. “Con Elgarresta, para bien o para
mal, uno sabe donde pisa”, dice un excolaborador suyo.
Lo que más destacan de él es su
profesionalismo. Es un estudioso obsesivo de la opinión
pública y de la evolución política en Ecuador:
declaraciones, publicaciones, ideas, giros, cambios, tendencias,
encuestas. Es un estratega que, siendo extranjero, conoce como
pocos nacionales la realidad de Ecuador
“Pero, si es tan genio en la asesoría,
¿por qué la imagen del gobierno está por
los suelos?”, se pregunta un consultor escéptico.
Y otro señala que una de sus limitaciones es ser un mal
asesor de imagen… “y Elgarresta no lo sabe”.
Inteligencia en alta dosis
La forma y la oportunidad con que Elgarresta ha iniciado la campaña
del independiente Ricardo Noboa es lo que la técnica indica,
lo cual prueba que es un buen profesional, dice Pedro Saad, estratega
político de la Izquierda Democrática, que se enfrentó
a Elgarresta en la segunda vuelta de 1984, entre Rodrigo Borja
y León Febres-Cordero.
“Una muestra es el lanzamiento, con tanta
antelación, de la campaña. El debe haber medico
que hay poco conocimiento sobre Noboa entre la población
ecuatoriana. Haber iniciado con la biografía del candidato
es lo que la técnica indica”, dice Saad. Y Elgarresta
lo confirma: Lo primero que necesita todo candidato para poder
persuadir al elector es que éste lo indentifique, o sea
que conozca que el candidato está aspirando a un cargo
público y segundo, que le agrade”.
Luego de la “biografía” aparece
un segundo “spot” con un Noboa en franca campaña:
es interesante técnicamente –analiza Saad-, porque
es un desafío que un candidato débil lanza a otros
candidatos que son más fuertes, especialmente a Nebot.
Esto demuestra una “alta dosis de inteligencia”,
ya que conociendo la personalidad de Jaime Nebot es legítimo
pensar que responda. Entonces se produciría lo que se ha
dado en llamar el “Síndrome de Rocky”, porque
el personaje desconocido pasó a ser una figura pública
al haberse enfrentado al campeón mundial, aun si fue derrotado.
En este sentido, uno de los objetivos de la campaña de
Noboa es convertirse tempranamente en el interlocutor visible
de Jaime Nebot. Para ello ha hecho ya ataques directos en su contra,
porque, como expresa Elgarresta, “la clave de un buen ataque
es lograr que el oponente responda”.
Es una interesante prueba de la habilidad táctica
e inteligencia estratégica de Nebot ver si contesta, o
no. Aunque –siempre según el estratega cubano-, cuando
un candidato es atacado, “la mejor respuesta es no responder”.
Otro aspecto donde ya asoma la mano de Elgarresta
es la apelación a los electores indecisos de la categoría
“desinformados”, pues suelen decidir su voto con bastante
antelación. En ese sentido, la estrategia de Elgarresta
apunta a fortalecer una candidatura que aún se presenta
como débil, tratando de captar la mayor cantidad de este
segmento de indecisos.
“Eso me parece adecuado muy particularmente
en el caso de Noboa, quien no tiene una estructura partidista.
En este caso se trata además de conseguir adhesiones que
quedan en un equipo de campaña, de modo voluntario o rentado.
Mi valoración de ello es bastante alta”, señala
Pedro Saad.