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Comentario / 15 de junio del 2003
Nada raro esta pasando en el Ecuador, esta pasando lo que tenia
que pasar. No era posible que pasara otra cosa distinta, con un
Presidente de la República sin la más mínima
experiencia de gobierno. Y eso que ha tenido un respiro, gracias
al alto costo del petroleo, si no hubiera sido por este hecho,
a lo mejor la crísis de gobierno ya hubiera causado su
colapso.
El futuro del gobierno se ve bien negro, pues está rodeado
de gente sin experiencia y dirigido por un Presidente sin experiencia,
no hay que ser brujo para predecir su futuro.

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El país distraído
Diario El Universo.com | por Alfonso Oramas Gross |
Edición - 21 de junio del 2003
Hay días, semanas, en las cuales la sensación
de que no pasa nada en el país, parece estar acompañada
con la ausencia de noticias o hechos trascendentes que pudiesen
aliviar la inconfundible sensación de tedio. Por cierto
que la percepción será siempre relativa, pues
hay quienes prefieren el alivio o consuelo de que no pase nada
a que pase algo, realmente malo, en el país de las perdidas
ilusiones.
De repente, todo parece cambiar y uno se siente abrumado ante
la cantidad de sucesos importantes que pueden transcurrir en
tan corto lapso; en los últimos días, por ejemplo,
uno podría pensar que este es el lugar más surtido
de la región al momento de buscar material para un análisis
político. Comenzando con las denuncias de un círculo
oscuro alrededor del gobernante, la lista de novedades parecería
ser interminable, pues podría agregarse también
el impacto político y legal de las incautaciones iniciadas
por la Gerente de la AGD o aún mejor, el caricaturesco
nombramiento de Miguel Lluco como administrador del Progreso
Repatriation Trust, pomposa denominación del nuevo enredo
fiduciario que trampea a Emelec, y cuya única solución
parece ser la esbozada por el alcalde Nebot.
Pero los temas no cesan ahí, pues la Conaie dio un original
mandato con el objetivo de que el Presidente lo siga al pie
de la letra, llamando especialmente la atención, la dedicación
fraternal que otorga el movimiento indígena al gremio
petrolero, tratando de disimular todas las prebendas inoficiosas
del sindicalismo oligárquico que ha hecho nido en dicho
sector, todo esto bajo el mismo discurso cliché de defensa
de la soberanía nacional, cuando son precisamente esos
grupos sindicales los primeros que mandan al diablo la soberanía,
entre tanta ineficiencia y chantaje.
Mas, para seguir contradiciendo aquella sensación de
que no pasa nada, el Presidente de la Corte Suprema lanza una
grave, gravísima acusación a la cual le faltó
la lógica transcendencia que hubiese podido sugerir,
si es que acaso el personero judicial hubiese contado la historia
completa, como correspondía, con nombres y apellidos,
como para evitar que sobren las conjeturas y se impongan, en
su lugar, las afirmaciones. Y como para que ningún sector
quede excluido, se da un importante remezón en la cúpula
de las Fuerzas Armadas, supuestamente vinculado con la intención
del presidente Gutiérrez de “favorecer” a
los oficiales involucrados en el movimiento militar que lo llevó
transitoriamente al poder.
Gracias por tanto entretenimiento, gracias
por hacer pensar que en el país sí pasa algo, pero
mejor volvamos a la realidad y fijémonos que el alboroto,
más que temporal, es totalmente inocuo. Las grandes decisiones,
aquellas que finalmente permitirán forjar un proyecto viable
para el Ecuador, siguen arrimadas al puro estilo del país
distraído, que en buen romance significa que por ahora,
aquí y como hace algún tiempo, no pasa nada, absolutamente
nada.

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La piedra se desmorona...
El Universo / Edición - 20 de junio del 2003 | Guayaquil,
Ecuador
¿Qué está pasando? Lo que era previsible.
Como dice la canción serrana: “La piedra se desmorona/
y el calicanto falsea...”, en el régimen del coronel
Gutiérrez. La obra de mampostería, levantada con
piedras sin pulir, unidas con poca o ninguna argamasa, y esta
–para peor– con algunas de cal y otras de arena
mezcladas sin proporciones adecuadas ni ciertas, comienza a
desmoronarse y a falsear a los primeros sacudones o con el mero
paso del tiempo.
La obra así levantada llamó la atención
y sobresalió en tiempo de elecciones, cuando nadie ganó
y todos perdieron, con máximo alrededor del 20% de votos
propios en la primera vuelta electoral. En la segunda, cuando
ya no se vota a favor sino en contra, perdió por segunda
ocasión Álvaro Noboa y ganó aquel en quien
pintaba más el verde esperanza de lo novelero y lo desconocido...
a pesar (¿o precisamente por eso?) de que eran conocidísimos
los recursos del golpe militar y el levantamiento indígena.
Cuando uno y otro: el golpe y el levantamiento,
coinciden en un mismo propósito, si acaso no acceden de
inmediato al gobierno, a lo menos tumban al repudiado de turno
e intentan ser gobierno después. Luego, en alguna ocasión
propicia, en medio del desconcierto, la frustración y al
borde de la desesperanza colectivas, lo alcanzan con todas las
de ley. Lo ganan en derecho, como hemos visto, apuntalados en
las promesas generosas, genéricas o ambiguas, así
como en la ingenua percepción de que la obra de mampostería
levantada con algunas de cal y otras de arena, bonita para ser
elegida, podría ser también lo suficientemente sólida
como para perdurar y gobernar satisfactoriamente en tiempos de
crisis... que en Ecuador son permanentes.
Pero cuando uno y otro: el golpe y el levantamiento, en el
interior del propio régimen, se enfrentan como amenazas,
sorda y embozadamente la una, vociferante y abiertamente la
otra, entonces la piedra se desmorona y el calicanto falsea.
¿Qué nos toca hacer, frente a semejante situación,
a nosotros los electores, los ciudadanos, el pueblo, en un Estado
que se presume es de derecho y en una sociedad que se pretende
democrática? De ningún modo desentendemos: no
podemos, porque nos afecta, ni debemos, porque somos corresponsables.
En nuestro Estado de derecho, el gobierno lo integran las más
altas funciones del poder público: Ejecutiva, Legislativa
y Judicial, idealmente independientes, pero realmente interdependientes.
A ellas las debemos fortalecer y respetar en sus actuaciones
enmarcadas dentro de sus respectivas atribuciones. A la Ejecutiva,
encarnada en el Presidente de la República, le corresponde
fijar el rumbo coyuntural del gobierno y concretar las políticas
de Estado, permanentes y de largo plazo. No les corresponde
establecer ese rumbo ni esas políticas a los partidos,
ni a los sindicatos, ni a los gremios. Ni a las Fuerzas Armadas,
obviamente, ni a la Conaie.
Una vez elegido legalmente el régimen
del coronel Gutiérrez, este debe prevalecer, dentro de
la Constitución y el bien común, asistido por la
razón y por la opinión pública, asistencia
que incluye oposiciones y críticas. Hasta intentar otra
vez, cuando corresponda, otras elecciones más razonables
y más democráticas.
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Lucio, el político
El Comercio.com | por Jorge Leon T. | Edición
- junio 20 del 2003
¿Tiene L. Gutiérrez una estrategia política?
Ni sus argumentos sobre la realidad nacional, ni sus contradicciones
en las decisiones públicas, ni sus proyecciones permiten
ver un proyecto de país. Las intenciones no hacen un
proyecto. En cambio, los hechos que protagoniza dicen mucho
sobre su visión del juego político.
Regalar palas y computadoras o crear sus propias organizaciones
(p.e. indígenas) le asemejan a Bucaram. La concentración
de decisiones y recursos que implican sus actos, lo aproxima
a Fujimori, cuyo Ministerio de la Presidencia (¿Secretaría
General de la Administración?) apabulló a los
otros y destruyó las instituciones. Este efecto de los
populismos, Gutiérrez lo refuerza al superponer su persona
al conjunto de actos de Gobierno y rodearse de próximos
que adquieren importancia por su cercanía al Presidente.
No sorprende que Villa quiera ser alcalde de Quito.
Esta visión de que hay un espacio disponible y fácil
de conquistar, viene del hecho de haber ganado las elecciones
sin previa preparación ni haberlo esperado. Si la victoria
"cayó del cielo", es pensable que todo sea
posible. Hay, también, un contexto de cambios en la vida
política, visible en la crisis de reconocimiento de los
partidos conocidos, que hace pensar que "clientelas"
y electorado están disponibles.
Ante un electorado joven, las ideas y prácticas de varios
partidos requieren renovación: los nexos de adhesión
como militantes, o como clientelas (no necesariamente de su
electorado) fueron construidos por los abuelos o padres. La
deslegitimación de los partidos, sin embargo, no significa
la pérdida completa de sus clientela ni de su electorado,
pues siguen encarnando tendencias admitidas. Los electorados
no se modifican tanto en sus tendencias, lo hacen en pequeños
porcentajes debido al fraccionamiento partidista. Hay espacio,
no obstante, para muchas ilusiones.
Fue precisamente, este el que le permitió ganar a PSP-Pachakutik;
el fraccionamiento de los contenedores ahondó la división
partidaria regional y la crisis de legitimidad así la
suma de minorías ganó la Presidencia. Lo cual
puede no repetirse, es necesario así consolidar clientelas
y electorados o ganarlos ahora. Se comprende el afán
de Gutiérrez de, más que gobernar, hacer campaña
política. Pero la Costa está ganada políticamente;
la Sierra es la que se encuentra en disputa y tiene el electorado
más elaborado y complejo. Ahí, el PSP está
disputándole clientelas a su aliado Pachakutik, sobre
todo en el área rural. En cambio, por sus propias limitaciones
políticas, el PSP está autodestruyendo su endeble
primer apoyo, urbano.
El PSP reunió a capas medias descontentas para las cuales
no bastan mejoras económicas, no quieren una autoridad,
Estado y Ecuador en descomposición; una imagen de credibilidad
en los mandatarios, lo cual Gutiérrez deja que desear,
y parece confundido sobre cuáles pueden ser sus bases.
Gutiérrez carcome su propia clientela al no responder
a lo que se espera de él y busca la del vecino, difícil
de ganar. Gutiérrez está tentando por ahondar
el faccionalismo indígena. Es una apuesta riesgosa. Además,
cuando uno no tiene su propio acervo político todo depende
del contendor. ¿Podrá Gutiérrez ganar algo
de presencia para las elecciones del año próximo,
teniendo la ventaja de ser Gobierno? Porque si para entonces
no es nadie en política o muy poco, posiblemente lo será
menos después.
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