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"Toneladas
de armas vienen de Cuba"
El Universal | por Carlos Alberto Montaner | Edición
- 13 de Julio del 2003
La perseverancia de Carlos Alberto Montaner, en su lucha del exilio
contra la dictadura castrista, no sólo resulta ejemplar
sino también escalofriante y cualquier venezolano desearía
que ninguno de nosotros deba permanecer más de 40 años
trabado en un combate cuasi infinito para, al final, probar el
sabor de la libertad en la propia tierra.
Sea poco o mucho el tiempo de pelea que nos queda,
lo cierto es que enfrentamos una realidad en la cual la Cuba de
Fidel Castro se instala en el país como producto de una
_Montaner dixit_ 'castroadicción' del presidente Chávez
para conjurar el síndrome de abstinencia que le provocaría
la pérdida del poder.
¿Por qué no recibir a los
alfabetizadores cubanos como una solución que viene a llenar
un tremendo vacío en la educación venezolana?
Esas personas no van a alfabetizar. Venezuela
no tiene un problema de analfabetismo. Según las cifras
de la ONU, el analfabetismo venezolano se sitúa en torno
a 7%, índice ligeramente mejor que el de Singapur, por
ejemplo, que es uno de los países más ricos del
mundo. Tampoco van a adoctrinar en el sentido estricto de la palabra.
Ese 70% de la población que se califica como antichavista
no va a cambiar de criterio porque un cubano castrista le recite
un par de consignas idiotas. Los venezolanos no son cafres ni
bosquimanos. Por el contrario, se van a sentir más irritados.
Por otra parte, Castro y Chávez saben que unos cuantos
centenares o millares de 'alfabetizadores' comunistas no pueden
adoctrinar a 24 millones, aunque se lo propongan. El objetivo
no es convencer a los venezolanos sino vencerlos: formar cuadros
rápidamente entre ese 20 o 30% de la población que
aún sigue a Chávez y prepararse para el encontronazo
final con el resto de la sociedad. Llegan a Venezuela en calidad
de comisarios, no de maestros. La consigna que tienen es morir
junto a 'la revolución', o sea, los chavistas, si estalla
un conflicto violento.
¿Cuánto tiempo les llevaría
formar esos cuadros, dadas las urgencias del régimen para
consolidarse en el poder? ¿Cree que intentarían
repetir experiencias como los Comités de Defensa de la
Revolución?
El propósito de Castro y de Chávez
es evitar el referendo. Si no lo logran, tratarán de manipularlo.
Y si no pueden manipularlo, la tentación será provocar
una crisis que desemboque en el fin de lo poco que queda en pie
de la democracia. Castro y Chávez piensan que el choque
es inevitable, no confían del todo en las Fuerzas Armadas,
y se proponen crear unas milicias, un ejército cívico-militar
que haga la revolución. En La Habana ya funciona un inmenso
aparato que prepara toda clase de videos y material de propaganda
para uniformar y radicalizar el discurso de los chavistas. Fidel
Castro le ha dado prioridad a lo que llama 'Operación esperanza'.
Ha puesto a quienes considera más confiables de la Juventud
Comunista a trabajar en este proyecto. Lo supervisa Otto Rivero,
un hombre joven muy cercano a Castro, mientras 'Eduardito' se
encarga directamente del asunto junto a varias docenas de activistas
considerados 'duros'. Trabajan en el Palacio de Convenciones,
en Miramar, a toda máquina. Esa colaboración, por
cierto, no impide que se refieran a Chávez como 'el Loco'
y hagan burlas de sus excéntricos discursos.
¿No podría ocurrir que
los ideologizadores terminen siendo 'ideologizados' por la atmósfera
de democracia y de relativa abundancia que reinan en Venezuela
en contraste con la situación cubana?
Por supuesto. Ese es el caso de los médicos.
El 90% de los médicos cubanos trasladados a Venezuela desean
desertar. Entre ellos son pocos los 'dogmáticos'. Son buenos
médicos, y sienten que Castro los trata como esclavos o
como mercancía que cambia por petróleo. Los que
tienen acceso a la información no ignoran que en el Indice
de Desarrollo Humano de la ONU, Venezuela está muy por
delante de Cuba. Ellos son quienes mejor conocen la mentira de
'la potencia médica cubana'. Pero tienen que callar. Los
parlamentarios democráticos venezolanos deberían
presentar una propuesta de otorgamiento inmediato de asilo, residencia
y alguna ayuda material a todo cubano que desee no regresar a
Cuba. Me consta que muchos de esos médicos odian el chavismo.
¿Es posible imaginar la presencia
cubana que implique la movilización del aparato de inteligencia
y de cuadros militares?
No es posible. La espina dorsal del castrismo
es el aparato represivo. En Cuba manda Fidel, pero sus correas
de transmisión son el Ministerio del Interior y las Fuerzas
Armadas, lo que implica el uso y abuso de la Dirección
General de Inteligencia. A estas alturas en Venezuela ya hay escondidas
toneladas de armas transportadas por los servicios cubanos para
cuando llegue la hora cero. Eso lo hicieron también en
el Chile de Allende, pero no tuvieron tiempo de organizar la resistencia.
En Venezuela poseen la ventaja de la complicidad de las FARC y
el ELN. Las armas pueden llegar directamente a Venezuela o desde
la frontera colombiana. Si el desenlace del drama venezolano es
violento _ojalá que sea civilizado, pacífico y electoral_,
lo primero que deben hacer quienes sucedan a Chávez es
convocar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca
para amenazar con responderle a Castro colectivamente en el terreno
militar dentro de la Isla si no cesa su agresión.
¿Es dable pensar que Chávez
recurre a Cuba porque requiere del trasplante de un modelo represor
que por su ineficacia y su falta de arraigo popular no puede imponer
por sí mismo en Venezuela?
La incapacidad de Chávez es minuciosa,
absoluta. El depende de Castro para todo: para que le diseñe
una estrategia, para que le sugiera cómo enfrentarse a
sus enemigos, para que organice la policía política
o la resistencia. Lo que antes del golpe de abril de 2002 era
admiración y complicidad, a partir de esa fecha se convirtió
en dependencia total. Dependencia emocional, política e
ideológica. Es un caso de castroadicción total.
En ese episodio, cuando se vio solo e indefenso, comprobó
que su liderazgo pendía de un hilo. Por su parte, Castro
también depende cada vez más de Chávez desde
el punto de vista económico. Con el país totalmente
en quiebra y enemistado con todo el planeta, los 53 mil barriles
diarios de petróleo son absolutamente indispensables. Los
dos ahora piensan que se salvan o se hunden juntos. Son dos náufragos
que flotan atados al mismo disparate.
A la luz de las intervenciones cubanas
en otros países y continentes, ¿no está condenada
esta experiencia al fracaso?
Claro que está condenada al fracaso. Lo
ha advertido con toda lucidez el sociólogo Carlos Raúl
Hernández: la acción exterior de Cuba está
llena de fracasos y de cadáveres. Desde Angola hasta Nicaragua,
pasando por Chile, Granada o Bolivia, el 'internacionalismo cubano'
es un inmenso cementerio. En Venezuela no será diferente.
El chavismo es un viaje absurdo hacia mediados de la década
de los sesenta del siglo XX. Por eso el brasileño Lula
y el ecuatoriano Lucio Gutiérrez no quisieron acompañar
a Chávez. Hoy, en privado, Chávez y Castro censuran
a Lula porque 'se rajó', porque se bajó los pantalones
frente a Washington. Pero no es eso. El brasileño es sólo
un hombre sensato capaz de interpretar la realidad. Gutiérrez
también conoce los límites del poder democrático.
¿De qué manera podría
incidir en Cuba una eventual salida del poder de Chávez?
Es el fin de la última esperanza revolucionaria
de Castro. Es la total desmoralización de la clase dirigente
cubana y, en especial, del viejo caudillo, que apostó otra
vez a la carta equivocada. Es el súbito agotamiento de
una fuente muy importante de alivio económico y energético.
Es otra vuelta a la tuerca de las relaciones de Cuba con el resto
del mundo. Y si el desenlace final es violento, no puede descartarse,
como sucedió en Granada, que cientos o miles de cubanos
terminen apresados por fuerzas venezolanas. Para Castro, la caída
de Chávez o su alejamiento del poder, aunque sea por vías
pacíficas, es una tragedia que hay que intentar evitar
por todos los medios.
Otto Reich predijo la próxima
caída de Castro. ¿Cuántas veces se han pelado
pronósticos de esa naturaleza en los últimos 43
años?
Muchas veces. Pero ahora el pronóstico
se basa en datos innegables: Castro está viejo, enfermo,
y la clase dirigente no cree en el discurso revolucionario. Se
mantiene en el poder por la represión, la inercia, y el
infinito miedo de la población. El comunismo hoy sólo
despierta el interés de unos cuantos descerebrados profundos.
¿Cuándo desaparecen los regímenes? Cuando
sobreviene una crisis económica irreparable, cuando se
agota el discurso político, y cuando la clase dirigente
está totalmente desmoralizada. Esas tres condiciones existen
hoy en Cuba. Es a eso a lo que se refería Otto Reich. Y
tiene razón.
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Los enemigos del
revocatorio
El Universal.com | por Eugenio Martínez | Edición
- 22 de junio del 2003
¿Es posible que se realice un referendo revocatorio presidencial
antes de enero de 2004? La respuesta a la pregunta más
repetida por los venezolanos está condicionada a la capacidad
del Ejecutivo Nacional para activar 'las alternativas anticonsulta
popular'.
Retardar la elección de la directiva del
Consejo Nacional Electoral (CNE). Activar una reforma constitucional
y convocar a una megaelección, sin doble vuelta. Renuncia
del Presidente, para provocar la realización de comicios
adelantados. Autogolpe. Declaración de un Estado de Excepción.
Exigir que en el revocatorio sólo sufraguen las personas
que votaron en julio de 2000. Pronunciamiento del Tribunal Supremo
de Justicia (TSJ) sobre la candidatura presidencial de Chávez,
si le es revocado el mandato. Dudas legales del CNE sobre el referendo.
Ausencia de recursos para financiar la consulta electoral. Llamar
a la abstención. Negarse a la activación del Plan
República y a la cesión de escuelas como centros
de votación...
Las alternativas que podrían retardar
el referendo revocatorio, al punto de eliminar la posibilidad
de convocar a elecciones presidenciales, son tan variadas que
el 29,8% de los venezolanos _según estudios de Datanálisis_
creen que el Presidente se negará a la realización
de un revocatorio, el 65,5% considera que intentará retrasarlo
y el 10,5% que el Ejecutivo Nacional prepara un fraude electoral.
A sesenta días de cumplirse la mitad del
período presidencial, son cinco los escenarios que rodean
al referendo revocatorio, descartando que la consulta popular
ocurra por simple derecho y sin presión de calle.
Para Datanálisis, estos escenario pueden
resumirse de la siguiente manera: Negativa del Ejecutivo Nacional
a participar en una consulta. Retardar los comicios hasta el 20
de agosto de 2004. Promover la abstención. Preparar un
fraude y verse obligado a contarse.
A las trabas oficiales deben unírseles
los desaciertos de los líderes de oposición; no
en vano el 59,3% de los ciudadanos que adversan a Hugo Chávez
son 'críticos duros' de la gestión de la Coordinadora
Democrática.
2004: Peligro
Hermann Escarrá _ex integrante de la Asamblea
Nacional Constituyente y uno de los pilares del primer año
de gobierno de Hugo Chávez_ reiteradamente ha advertido
sobre el peligro de posponer la realización del referendo
para el año 2004.
El reparo de Escarrá está fundamentado
en al artículo 233 de la Carta Magna, donde se establece
que de producirse la revocatoria del mandato presidencial durante
los dos últimos años del período de gobierno,
el vicepresidente de la República debe asumir el cargo
hasta completar el mandato de seis años.
El 19 de agosto de 2004 es la fecha que determina
la posibilidad de cumplir el 'anhelo' de la oposición de
realizar comicios presidenciales adelantados. 'Si llegamos a esta
fecha _alerta Escarrá_ sin revocatorio, no habrá
elecciones antes que culmine el período presidencial',
en diciembre de 2006.
Por la continuidad
Los últimos datos publicados por Datanálisis
indican que de realizarse un referendo revocatorio, el 36% de
los venezolanos votaría a favor de que Hugo Chávez
continúe siendo presidente de la República.
Para revertir esta tendencia negativa el Ejecutivo
Nacional podría adelantar las elecciones generales, lo
que garantizaría la ratificación del Presidente
en su cargo.
Si Chávez, Enrique Mendoza y Enrique Salas
Romer _según las encuestas los tres líderes políticos
mas importantes de la actualidad_ se presentan como candidatos
a una contienda presidencial, el primer mandatario nacional tendría
una intención de voto de 32,3%, cifra que le garantiza
el triunfo, porque el gobernador de Miranda obtendría el
27,9% de los sufragios y el ex gobernador de Carabobo capitalizaría
el 27,1% de la preferencia electoral.
Las encuestas sugieren que la única forma
de ganarle a Chávez en unas presidenciales es con la figura
de la candidatura única.
En el supuesto que los factores de oposición
venezolanos se agrupen en torno a un solo nombre _hasta la fecha
han demostrado ser incapaces de hacerlo_ el Presidente perdería
por amplio margen (aproximadamente 20%). En el uno contra uno
Salas Romer tendría el 60% de intención de voto,
Mendoza el 59,9% y Julio Borges 58,7%.
Regiones olvidadas
Con excepción de El Tachirazo las actividades
para promocionar el revocatorio presidencial en las regiones han
sido escasas. Posiblemente esta sea la explicación para
que sólo el 71,7% de los electores esté dispuesto
a votar en una consulta popular contra Chávez. Por diversas
razones, el 12,5% de los venezolanos muestra poca o nula disposición
a sufragar en un revocatorio.
La infografía anexa detalla la intención
de voto en las regiones y la incidencia de la población
electoral. En líneas generales se puede observar que sólo
en la región Guayana (estados Amazonas, Bolívar
y Delta Amacuro) el Presidente obtendría una victoria referendaria.
Sin embargo, su incidencia no sería determinante porque
estos estados sólo concentran el 5,8% de los electores.
Las perspectivas se complican en la región
centrooccidental (Yaracuy, Falcón y Lara) dónde
sólo el 48,9% apoya el fin del mandato del Presidente.
Estos estados concentran al 12,08% de los electores.
En lista de espera
Las disposiciones de la Ley Orgánica de Procedimientos
Administrativos juegan en contra del revocatorio. Algunos análisis
sugieren que el oficialismo 'inundará' al Consejo Nacional
Electoral (CNE), antes del 20 de agosto, de solicitudes de consultas
populares contra alcaldes, gobernadores y parlamentarios de la
Asamblea Nacional.
Hasta la fecha, reposan en el CNE solicitudes
de referendo revocatorio contra los gobernadores de Nueva Esparta,
Ramón Navarro; Cojedes, Johnny Yánez Rangel; Portuguesa,
Antonia Muñoz; Zulia, Ramón Rosales, y Amazonas,
Liborio Guarulla.
Además, en los anaqueles de la Secretaría
General del ente comicial se encuentran cuarenta y ocho peticiones
de consulta popular contra alcaldes y cuatro requerimientos de
reconteo de votos en las elecciones de parlamentarios uninominales.
La Ley de Procedimientos Administrativos establece
que los casos 'deben resolverse en el orden en que han sido interpuestos',
lo que implica que el revocatorio presidencial 'deberá'
esperar su turno.
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Dudas sobre el
referendo
El Nuevo Herald.com | Edición - junio 20 del 2003 | Miami,
Florida
Un 75 por ciento de los venezolanos piensa que el presidente Hugo
Chávez no permitirá que se realice este año
un referendo en el que decidirían su permanencia o salida
adelantada del poder.
El directivo de la encuestadora Datanálisis,
Luis Vicente León, dijo que la encuesta determinó
que 75.5 por ciento de los venezolanos ''lamentablemente'' piensa
que Chávez impedirá, de cualquier modo, la realización
de una consulta acerca de su permanencia en la Presidencia.
''Digo que es lamentable, porque el hecho de
que haya esa matriz de opinión desvirtúa un poco
el impacto de los esfuerzos de la oposición en sí'',
indicó León.
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Chávez pierde
si oposición va unida
El Universal.com | Edición - junio 20 del 2003 | Caracas,
Venezuela
De producirse un referendo revocatorio, Hugo Chávez perdería
por dos votos contra uno, según la más reciente
encuesta de Félix Seijas. 59,6% de los 1.200 encuestados
(en ciudades de todo el país) votaría contra el
Presidente, mientras un tercio (33,6%) lo haría en favor
de su permanencia en el cargo. 64% de los encuestados iría
a votar en la consulta.
Según el sondeo, si luego del revocatorio
hubiera elecciones sin la participación del mandatario,
Henrique Salas Rmer sería el vencedor, con 23,8% de preferencia.
En la encuesta, de participar Chávez,
perdería contra Salas, Julio Borges, Claudio Fermín
e incluso Juan Fernández; pero le ganaría a Carlos
Ortega, presidente de la CTV, en el exilio. Sin embargo, en comicios
abiertos (con varios candidatos de la oposición), el jefe
de Estado ganaría con 29,4%.
Los resultados de la encuesta pueden verse en
la página web de Globovisión (www.globovision.com)
y abarcan posiciones sobre agrado y desagrado, problemas del país
y visión sobre los proyectos de leyes en la Asamblea Nacional
y las instituciones y partidos.
Julio Borges, de Primero Justicia, es el que
tiene la mejor relación agrado-desagrado (41%/18%); Chávez
presenta relación 35%/58%; y el vicepresidente José
Vicente Rangel tiene relación 23%/62%.
Sobre el proyecto de Ley de Contenido, 64% está
en desacuerdo y 30% de acuerdo; la Iglesia, los medios y la FAN
son las instituciones con mejor relación agrado-desagrado.
La calificación mala de la situación
alcanza a 76% de los consultados (37% dicen que es 'pésima');
59% considera mala la forma de gobernar de Chávez e igual
porcentaje dice que es peor que la de los gobiernos anteriores.
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